Hacker de LulzSec arrepentido frustra 300 ataques

por | 30.05.2014

En documentos judiciales, fiscales en Nueva York detallaron por primera vez la cooperación de Héctor Xavier Monsegur y pidieron a un juez recompensarlo con una menor sentencia.
Las autoridades dijeron que Monsegur los ayudó a frenar a Anonymous, un destacado grupo de piratas cibernéticos que roba información confidencial, vandaliza páginas en internet y deja temporalmente fuera de operación a algunas víctimas.
Trabajando todo el tiempo con agentes del FBI a su lado, el hacker “dio información en tiempo real sobre ataques informáticos que ocurrían al momento y de vulnerabilidades en sistemas importantes”, escribieron los fiscales.
El FBI calcula que Monsegur ayudó a detectar al menos 300 ataques diferentes, evitando millones de dólares en pérdidas, agregaron los funcionarios.
Después de su arresto y declaratoria de culpabilidad en 2011, Monsegur enfrentaba más de dos décadas de prisión. Pero gracias a su ayuda la sentencia podría ser de dos años o menos.
Legajos judiciales señalan que Monsegur comenzó a infiltrarse en los sistemas informáticos a comienzos del 2000. En ese entonces era para robar información de tarjetas de crédito para luego venderla o pagar sus propias cuentas.
En una entrevista en 2011 con una revista en internet, Monsegur dijo que decidió unir fuerzas con Anonymous porque estaba disgustado por el arresto del fundador de WikiLeaks, Julian Assange.
A comienzos de 2011 y usando el alias de Sabu, el hacker encabezó una división de Anonymous llamada Lulz Security, o LulzSec, que se infiltró en los sistemas informáticos de Fox, Nintendo, PayPal y otras empresas para robar información privada y luego alardeó de ello en internet. El grupo de alguna forma estaba relacionado con Jeremy Hammond, el cibercriminal más buscado por el FBI.
Cuando los agentes llegaron a su casa a mediados de 2011, Monsegur de inmediato aceptó cooperar con ellos y le dio al FBI un tutorial del funcionamiento interno y participantes de LulzSec y Anonymous, de acuerdo con las autoridades.
“Él convenció a los integrantes de LulzSec para que le dieran evidencia digital de las actividades de piratería” e “hizo preguntas que parecían inofensivas pero que podían usarse para señalar sus ubicación exacta e identidades”, agregan los documentos judiciales.

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